UNA VACUNA CONTRA LA MUERTE


Por: Victor Dominguez

El concepto de iglesia ha sido manejado de diferentes maneras a través de los tiempos, eso lo podemos percibir en las diferentes denominaciones evangélicas más comunes y conocidas.Ahora bien, no importa qué tipo de iglesia sea, o lo diferentes que puedan ser en sus doctrinas o creencias a enseñar a sus miembros, o más importante, cual es el centro de su fe, todas tienden a tener algo en común, y el punto común es que en la actualidad la gran mayoría miden el éxito de sus ministerios por la cantidad de miembros existentes, por la cantidad de miembros que pueden aumentar anualmente, agregando a esto, el aumento en su cartera económica y la autonomía que esta le puede brindar para poder crecer en cuanto a espacio físico, equipos y cualquier otra necesidad o pseudo necesidad.

Quiero destacar que querer crecer y tener un templo hermoso, grande, con instrumentos y equipos de sonido profesional, sillas cómodas, aire acondicionado, pantallas de proyección 4k, buen parqueo, entre otros; no es pecado y que ninguno de estos parámetros es perjudicial, por el contrario, son muy buenos, excelentes diría yo, pero, solo siempre y cuando nuestro mayor anhelo de corazón no sea lograr esto, sino que el mayor anhelo sea llevar el verdadero evangelio de Cristo a los perdidos, este debe ser el foco y meta de cada verdadera iglesia que se haga llamar cristiana, centrar sus mensajes a la luz de las Escrituras de manera Cristocéntricas, y permitir que los demás complementos, como los citados anteriormente, lleguen de acuerdo a la voluntad de Cristo.

De manera que, si podemos voltear al inicio, a la raíz, es donde vemos que la primera iglesia, no cesaba de predicar el evangelio (“Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” Hechos 5:42), la iglesia primitiva no solo pensaba en las reuniones o asambleas, no era la única prioridad, a pesar de ser necesaria. Claro que en estas asambleas se podían ver las necesidades de algunos miembros, y cuales miembros estaban preparados para ejecutar una función designada, es decir habían sido discipulados, esto no para mostrar que eran una iglesia grande en número, sino para ver capacidades (Dones y talentos) para dividir el trabajo, de manera que el evangelio no dejara de ser llevado a los demás y cuidar de no perder en el proceso lo que define ser un cristiano, es decir no negando la ayuda al necesitado, sirviendo como Jesús lo hizo con nosotros, de otra manera seria dando por gracia lo que por gracia habían recibo, amando a Dios por sobre todas las cosas… y amando al prójimo, como Cristo nos amó a nosotros.

Por lo cual, podemos decir que amamos a Dios por sobre todas las cosas cuando lo obedecemos y nos sometemos a Su Palabra y es en ese mismo sentido donde amamos al prójimo como Cristo nos amó, y la evidencia de esto se expone en el siguiente mandato(“Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” Mateo 28:19). Este versículo es la brújula que muestra el norte para cualquier iglesia que rece que tiene una doctrina centrada en Cristo, ya que, al cumplir con este mandato, muestra la obediencia a nuestro Salvador y el interés por los prójimos, los perdidos, que se encuentran en el mundo.

Por lo tanto, si entendemos bien donde fijar el timón para alcanzar puerto, podremos encargarnos de las necesidades de los demás hermanos, sin desviarnos del destino final (llevar el evangelio a todas las naciones), tal como nos muestra hechos 6, cuando se presentaron otras necesidades al momento crecer la iglesia y recibir las viudas, ellos debieron dividir el trabajo, encomendando el trabajo adicional a hombres de Dios, llenos del Espíritu Santo para encargarse de las demás necesidades, así los discípulos seguían predicando la palabra y el Señor seguiría añadiendo cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

Y es este aspecto que me da espacio para presentar el siguiente punto; la primera iglesia no tenía un enfoque implosivo, o sea su intención no era atraer sino por el contrario, tenía una intención expansiva, expandirse hasta los confine de la tierra, lo cual continúasiendo un mandato activo en la actualidad; por demás está decir que las personas que se añadían cada día a la “iglesia” no está hablando de un templo especifico, sino al cuerpo de Cristo. Quien es la roca de nuestra fe y plataforma para la expansión de cualquier ministerio.

Ahora bien, partiendo del hecho de que las iglesias deben tratar de llegar a otros, sin importar las distancias, quiero enfocar la siguiente analogía a ese aspecto, en la actualidad en nuestro país a los niños recién nacidos o de meses de edad, se les debe llevar a puntos específicos llamados centros de vacunación para recibir las vacunas necesarias de acuerdo a su edad para protección o prevención de algunas enfermedades, pero, y esto es muy importante, cuando hay un brote o posible brote de una enfermedad, vemos como es enviado un grupo de personas a diferentes sectores y/o ciudades para poder llevar las vacunas a la mayor cantidad de necesitados. Es en ese sentido donde he enfocado el título de este artículo, una vacuna contra la muerte.  

Edward Jenner, acuño el término Vacuna a partir de su descubrimiento sobre la viruela bovina (ganado vacuno) y sus efectos positivos en su uso sobre la viruela del ser humano, así que de ahí el termino Vacuna, término que reforzó Luis Pasteur, alegando que debía emplearse para todo tipo de dosis o inoculaciones para proteger o prevenirenfermedades específicas, visto desde la perspectiva científica sabemos que las vacunas en su mayoría están compuestas por virus tratados los cuales desarrollan anticuerpos para prevenir y proteger de diferentes afecciones.

Es por esta razón que creo que podemos ver a la iglesia como la vacuna contra muerte eterna, si analizamos la vida de cada creyente, sabemos con seguridad que éramos parte de la enfermedad del mundo (el pecado), éramos parte del problema, como nos he revelado a través de 1 Corintios 6:9-11, éramos parte del virus que ha consumido y aun consume sociedades, sin embargo al igual que las vacunas, fuimos extraídos del mal (elegidos por la gracia Dios), recibimos el tratamiento especial (fuimos lavados a través del sacrificio de Cristo), recibiendo la purificación por medio de Él, y renovados (regenerados por medio del Espíritu Santo), llegando a ser gracias  este proceso la vacuna perfecta para inocular en los no creyentes el evangelio de salvación, teniendo como fin, que quien haya aceptado la vacuna (el Evangelio de Cristo) quedara provisto por la fe que Dios da, por justificación a través de Cristo y por la renovación a través del Espíritu Santo de una protección contra la muerte eterna venidera destinada a todos aquellos que no estén vacunados (los que no reciban el evangelio de salvación).

Entonces, la prioridad de cada iglesia no debe ser, ver cómo puedo aumentar la membresía, sino como la membresía que tengo puede alcanzar a los demás, debemos salir del templo y ocuparnos de inocular a la mayor cantidad de no creyentes, haciendo discípulos no solo para que forme parte de mi iglesia, sino para que conozca el prescriptivo de la vacuna, y sea preparado  para poder llevarla a otros (esto es conocer a profundidad el evangelio puro, y pueda compartir con otros la sana doctrina).

En conclusión, si priorizamos de manera correcta las necesidades de cada iglesia, entenderemos que la necesidad primaria es la de compartir el evangelio, y para esto debemos preparar bien a los miembros que ya están y a los nuevos creyentes para que sean discípulos, de manera que entiendan que el ser llamados discípulos no es solo una bendición, sino, que conlleva una responsabilidad de alcanzar a otros y hacerlos discípulos también.

Victor Dominguez es el pastor de la Iglesia Bautista de Hato Mayor en Santiago de los Caballeros, República Dominicana

Leave a comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *